Dios le cumplió su solicitud: «sanar a su hija», ahora el cumple su parte, lleva comida a niños del oncológico
Lo que comenzó como una promesa desesperada en medio de la adversidad, se ha transformado en un movimiento de solidaridad que alimenta el cuerpo y el espíritu. En Carabobo, @Chuys.ve, un emprendimiento de hamburguesas liderado por Antonio Rodríguez, financia cada martes un almuerzo especial para los niños de la unidad oncológica del Hospital Carabobo.
Hablamos con Antonio en la #radio nos dijo que no es un negocio convencional, es el cumplimiento de un pacto que hizo con Dios hace 8 años, cuando la vida de su propia hija pendía de un hilo.
La historia de @Chuys.ve comenzó en 2016, cuando la hija de Antonio, fue diagnosticada con cáncer en una Venezuela sumida en la escasez de medicamentos.

Angustiado y sin opciones, entró a una iglesia e hizo un trato directo con Dios:
Si lograba que su hija fuera curada en el extranjero, él dedicaría su vida a ayudar a los niños del oncológico en su país. Tras un viaje a Argentina donde su hija recuperó la salud, regresó a Venezuela en 2023 decidido a honrar su palabra, encontrando en la venta de hamburguesas la fórmula para autofinanciar su promesa.

Bajo el lema de «recibir dando», aclara que no es una fundación, sino un movimiento donde los clientes, al comprar una hamburguesa, se convierten en benefactores directos. La iniciativa ha crecido y evolucionado en tres fases: la entrega semanal de almuerzos, la organización de campañas específicas para costear quimi.oterapias de pacientes individuales y una «fase oculta», donde donantes anónimos cubren tratamientos completos de forma discreta, amplificando el alcance de la ayuda.
Más allá del apoyo material, la misión de Antonio Rodríguez incluye un componente humano invaluable. Basado en su propia experiencia, se acerca a los padres que recién reciben el diagnóstico para ofrecerles una voz de aliento y desmitificar la enfermedad. «El cáncer no es muerte», les asegura, demostrando con su historia y su trabajo que la fe, la acción y la solidaridad comunitaria pueden cambiar el destino de un niño, una hamburguesa a la vez.