Esther González es el vivo ejemplo de la mujer venezolana, echada para adelante, trabajadora, amable, de verbo fácil y cocina rico.
Nació en Juan Griego en la Isla de Margarita, allí sigue viviendo junto a su esposo el «inglés», quien se enamoró de esta tierra y la hizo su hogar.

Tuvimos el honor de visitar «La Casa de Esther», una casona centenaria ubicada en Pedro González, en donde desde hace 25 años rinde tributo a los ingredientes margariteños.
Conversamos sabroso con Esther, fue tan sublime nuestra tertulia, como cada plato que probamos: mixto de ajíes rellenos, tartar de caracoles con vinagreta de erizos, filete de pescado en salsa de ají margariteño, calamares rellenos de chorizo, asado negro con ron y chocolate, todo como antesala para el postre: pie de limón con dulce de leche y helado con Nutella, perfecto para refrescar la tarde caribeña.
Esther actualmente trabaja con su hija, yerno, nieta, y unas amigas que ya son parte de la familia. Nos contó que desde pequeña ama estar en los fogones, cuando era niña y presagiando lo que sería su pasión, sus padres le hicieron una fiesta de cumpleaños con una invitación de cocinera, esa anécdota la cuenta con la sonrisa que le abarca todo el rostro, con ella da por sentado que su destino estaba escrito con ají margariteño, batata, tomate, auyama y sal marina.

De sus abuelas aprendió mucho, también por ser autodidacta y apasionada de la lectura, se devoraba los libros de cocina que su madre compraba, quien por cierto la regañaba para que saliera de la cocina, pues ella debía estudiar y prepararse. Fue a la universidad, primero a la facultad de derecho y luego a Comunicación Social, eso de hablar se le da muy fácil, pero no concluyó porque el amor tocó a su a puerta. Tenía en Juan Griego una Posada, pero decidió hace 25 años sólo cocinar y así llegó a la Casona de Pedro González, la cual fue entregada por unos amigos para que ella cumpliera su sueño.
Visitar la casa de Esther es toda una experiencia, no lo digo solo por su propuesta gastronómica. Escudriñar las paredes llenas de objetos con historias, escucharla presentar cada plato, contar anécdotas de su querida isla de Margarita, verla suspirar al recordar a sus abuelas y cómo le impregnaron el amor por los fogones, hace que cada kilómetro recorrido para llegar a su cálido restaurante valgan el privilegio de compartir con un ícono de nuestra gastronomía venezolana.
Gracias Esther por tu cocina, por ser fiel defensora de nuestros ingredientes y por ser una mujer genuina que cocina con toda su alma.
Dirección: Pedro González, frente a la Plaza Bolívar. Isla de Margarita, Venezuela.
Para tomar en cuenta: Si quieres visitar La Casa de Esther, te sugiero le escribas al 0416.1966052 para que te envíe el menú del día y reserves tu lugar. Sus platos son una obra de arte gastronómica, los precios oscilan entre 14 y 17 dólares. Las entradas sugiero compartirlas entre dos al igual que los postres. Es una casona en el Caribe, así que vayan con ropa fresca y dispuestos a dejarse consentir.



