Me animé a escribir ✍️ porque como periodista que tiene más de 25 años reseñando y contando historias de emprendedores que le «echan» en Venezuela quisiera que a todos les vaya excelente en sus trabajos.
La venta de comida es un negocio muy sugestivo, porque puede ser que usted haga las mejores hallacas del mundo, pero siempre habrá alguien que diga que la mejor es la «que hace su mamá», bueno el ejemplo de la hallaca es extremo, pero sí pasa con muchas preparaciones.
Para quien elabora el plato puede que sea el mejor, pero los comensales no siempre lo perciben así. Por eso en este negocio entran en juego otros factores como la presentación, textura, calidad de los ingredientes, y claro la atención con la que atiendes al cliente.
Y no me refiero únicamente a la atención en un restaurante o local, la atención virtual para quienes ofrecen pick up o delivery es muy importante.

En Saboresyviajes suelo publicar únicamente las buenas experiencias que tengo, algunas personas me dicen que cuando algo no me guste lo diga, pero prefiero como siempre sumar, dar mi opinión en privado, si la aceptan excelente, y si no, bueno me queda la tranquilidad que por una experiencia personal que tuve no voy a «destruir» el trabajo de gente que invierte tiempo, recursos en tener un negocio.
Pero sin duda hay que mirar estos dos puntos, el menú es importante, y no me refiero a que sea uno extenso, porque conozco negocios de tradición en Venezuela en donde ofrecen un plato o dos, pero son los mejores en lo que hacen. Así que hay que hacer esa selección, probar, investigar qué prefieren tus potenciales clientes, qué te hará diferente de tu competencia. Cómo lo presentarás, y si es para llevar, es importante el empaque también. Recordemos que todo entra por la vista.
Una vez tengamos eso «redondito», es preciso esmerarse porque su atención sea única, lo máximo, que provoque volver, volver y volver. O provoque ordenar una y otra vez, en el caso que sea un negocio virtual.
Les contaré una anécdota reciente, mi mamá cumplió años y ella es un poco difícil de complacer, bueno más bien es fácil, porque ama el pollo asado, sólo que yo siempre quiero que coma algo más «especial», pero complaciendo a la señora, pasé por un establecimiento que es relativamente nuevo, ordené comida para todos, solicité que la llevaran a mi casa a una hora específica dando chance que mi madre ya hubiese llegado.
Me puse a hacer la torta y se me fue el tiempo, cuando vi la hora el pedido tenía que haber llegado 45 minutos atrás, agarré el teléfono pensando que me habían escrito o llamado y el delivery se había ido. Pero no había llamada, ni mensajes. Comencé a escribir y no me respondían, comencé a llamar y me desviaban la llamada, hasta que por fin atendieron y dijeron que ya iba a salir, que habían tenido un «problema».
Comencé a servir la mesa porque ya había hambre, y del local a mi casa a lo sumo deben ser 7 minutos. Pasaron 30 minutos más, repito la operación, mensajes y llamadas, pero fui ignorada completamente, al cabo de unos minutos escribí por mensaje directo a la cuenta de Instagram a ver si tenía «suerte», relaté lo que pasaba, y al no recibir rápidamente una respuesta y en vista del hambre de la gente, y sí, de la molestia que tenía, entré al baño para cambiarme e ir al negocio. En eso llamaron desde otro número, y mi esposo contestó, me dice que un señor muy amable y apenado se disculpó, dijo que ya enviarían el pedido, que nos invitaban a su local y que devolverían el dinero por las molestias causadas.
Dos horas 15 minutos más tarde de lo acordado recibimos el pedido y nos sentamos a comer. La verdad pasamos un muy mal rato a causa de un «problema» que tuvieron en el restaurante y que la persona que dirige no supo solventar. Porque con un mensaje o llamada hubiesen podido avisar que algo pasaba y uno como cliente puede decidir si espera o cancela el pedido, pero la incertidumbre de no recibir respuesta es terrible.
Honestamente hablando el pollo asado, sus acompañantes y la cachapa estaban buenas. Lástima que el mal servicio opacó eso, y así se los dejé saber al privado cuando rechacé la invitación que me hicieron al local. Bueno tal vez se me pase la molestia y les de una segunda oportunidad, porque todos las merecemos, en especial cuando hay un «inversionista» montando negocio, pagando local y empleados.
La falta de supervisión, no entrenar al personal, no entender que la atención al cliente es tan o más importante que el menú, hace que muchos negocios cierren sus puertas.
Si me lees y te dedicas a vender comida como emprendedor o en un negocio formal ten en cuenta estas dos cosas: Buen menú y buena atención son claves para tu éxito.