Hay lugares que te abrazan apenas los pisas, y para mí, La Asunción, la capital de la Isla de Margarita, es uno de ellos. Es un pueblo pintoresco, de gente amable, donde cada rincón tiene una historia que contar.
Recorrer sus calles es un placer, y más ahora que el proyecto Ciudad Mural ha llenado sus paredes de arte y relatos que rinden homenaje a su gente y su cotidianidad. Es un museo al aire libre que te enamora a cada paso.
Sabores que Marcan el Camino
El Boulevard de La Asunción tiene un encanto especial. Me encantó ver cómo sigue siendo un punto de encuentro para quienes buscan lo genuino. Allí, la Trattoria Da Federico ha regresado a sus raíces para seguir deleitando a sus visitantes con su sabor y calidez, una parada obligatoria para quienes buscan buena comida y una atención excepcional.
Y si hablamos de tradición, no puedo dejar de mencionar la Panadería San Juan Bosco, un verdadero ícono con su legendario pan de leche que evoca recuerdos de infancia. Me faltó tiempo para visitar dos joyitas más: La Bodeguita de Pablo y Guillermina, que por «secreto a voces» sé que son paradas obligadas en la ruta gastronómica asuntina.
Un Deseo al Viento
Aunque el ambiente del Boulevard es único, confieso que me contaron algo que me dejó pensando: todo el mundo extraña la Feria de La Asunción. Esas que se desbordaban de gente y puestos de emprendedores. Ojalá pronto se reactiven, porque no hay nada como ver un pueblo lleno de vida.
Si viajan a Margarita, no se pierdan esta joya de pueblo. La Asunción es un destino que te nutre el alma y te deja con ganas de volver.